ELOGIO
La épica, si la hay, está en la retaguardia. La épica es el cuidado de
niños y viejos, la cocción de la comida, la recogida del fruto, el cepillo
que pule la madera.
La épica no es el cazabombardero, es la escoba.
Todo eso es también la retaguardia.
Y la infancia es la retaguardia de nuestras vidas.
De manera paradójica, la vejez es también la retaguardia. O quizás,
mejor formulado, como diría Joan Margarit, la vejez es una forma de
posguerra. Pero las guerras las hacen las vanguardias y las sostienen y
las sufren, largamente, las retaguardias.
Miro hacia los que sostuvieron mi vida. Y hago elogio de ese tejido.
De igual modo, miro hacia el mar y contemplo la aventura de nuestro
tiempo y el desprecio que nos rodea. El mundo es una patera a la
deriva.
Siempre he pensado que la paz es la guerra por otros medios.
Por eso la retaguardia está dispuesta cada amanecer.
Colección Quisquiliae, n. 15, 13x18 cm, 96 p., 2024.
septiembre de 2024
ISBN 978‐84‐128279‐6‐5